martes, noviembre 14, 2006

NY ` 06



Resulta que no me había deprimido en un par de meses, pero quien puede sobrevivir a los principios de invierno. Tal vez sea mera imaginación, sugestión o masoquismo de mi parte, pero el olor de los inviernos es todo menos sutil para mi. Invierno significa vacaciones de navidad y las fiestas familiares a punto de ser intolerables, familia invadiendo el espacio vital del hogar, familia fingiendo disfrutar el reunirse, familia... con lo que me gusta mi familia. Ese olor, de tedio, de frio seco, de pasado, de lejanía, de despedidas. ¿Cómo no querer llorar con tantísima ropa y dolor de pies, en medio del maldito frío, preámbulo del tan temido cumpleaños número 23?. So far, sin nada que valga la pena anotar en el inventario personal. Todo lo que tengo hoy es un futuro cercano, la busqueda de ese(o) algo que no sé que es, pero como siempre en cada viaje tengo la esperanza de encontrar. Esta vez y aún con ciertos miramientos la esperanza tiene forma de una fruta de dimensiones extensas, dícese "la gran manzana" de nombre Nueva York.


"Tantas cosas que hacer y yo solo quiero mirar"